sábado, 10 de octubre de 2009

Con el rechazo temblando entre las manos se lee este artículo.

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CON LAS MANOS, EL CORAZÓN Y LA CONCIENCIA MANCHADAS DE SANGRE INOCENTE
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06/10/09 por Redacción Sección: Sociopolítica
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Por: Yolanda Plaza Ruiz
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“Abatidos por el viento, los eucaliptos lloraban, más reciamente cada vez hacia la tormenta, en el hondo silencio aplastante que la siesta tendía por el campo aún de oro, sobre el perro muerto“. Con estas palabras, Juan Ramón Jiménez, pone fin a uno de los capítulos más dolorosos y tristes de su obra “Platero y yo” , fechada en 1914. En el capítulo titulado: “El perro sarnoso”, este sensible escritor, relata el asesinato de un pobre perro vagabundo.
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Es lamentable que esta España , que se considera avanzada, civilizada, desarrollada, no sólo siga inmersa en este tipo de sucesos sin castigo por parte de la Ley para los protagonistas de esta infamia, sino que en la actualidad, la tortura y sadismo al que son sometidos muchos animales, entre ellos el “mejor amigo del hombre”, el perro , sean las víctimas propiciatorias de tanto canalla, con las manos, el corazón y la conciencia, manchadas de sangre inocente.

Juan Ramón describe la escena con estas palabras: “Venía, a veces, flaco y anhelante, a la casa del huerto. El pobre andaba siempre huido, acostumbrado a los gritos y a las pedradas. Los mismos perros le enseñaban los colmillos. Y se iba otra vez, en el sol de mediodía, lento y triste, monte abajo.
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Aquella tarde, llegó detrás de Diana. Cuando yo salía, el guarda, que en un arranque de mal corazón había sacado la escopeta, disparó contra él. No tuve tiempo de evitarlo. El mísero, con el tiro en las entrañas, giró vertiginosamente un momento, en un redondeo aullido agudo, y cayó muerto bajo una acacia”.
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Casi un siglo después de este lamentable crimen relatado por el poeta, acudimos abatidos, impotentes ante un nuevo y cotidiano acto miserable y abyecto. En esta ocasión el crimen perpetrado por un menor el pasado 2 de octubre, ha tenido lugar en una localidad tinerfeña, en la barriada de La Constitución de Güímar.
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El joven fue encontrado con las manos llenas de sangre, rodeado por unos niños que gritaban a su lado: “¡Mataste al perrito! ¡Mataste al perrito! Este individuo con edad de cometer cualquier crimen con plena conciencia, pero sin ninguna obligación de ser castigado por su delito, pese a ser totalmente responsable de los hechos, no sólo no se sintió avergonzado por su villanía, si no que insultó a la persona que fue en busca del pobre can, al ser informada de las amenazas de muerte proclamadas por el adolescente. Una escena terrible vieron esta ciudadana y los policías que acudieron avisados por el caso. La víctima yacía detrás de una zanja, con los ojos arrancados y su pobre cuerpo famélico, destrozado por la tortura.
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Volviendo al relato de “El perro sarnoso”, el poeta nos explica: “Un velo parecía enlutecer el sol, un velo grande, como el velo pequeñito que nubló el ojo sano del perro asesinado”. Sí, el perro “asesinado” por un malnacido, tan asesinado como esta pobre criatura, que como el protagonista de esta historia de Juan Ramón, “Venía, a veces, flaco y anhelante… El pobre andaba siempre huido, acostumbrado a los gritos y a las pedradas”.
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Casi un siglo ha transcurrido desde que fue publicado “Platero y yo”, mil años en los que los ciudadanos españoles y en especial, sus diferentes gobiernos, han seguido indiferentes ante la crueldad ejercida hacia los animales. Triste es que al perro se le denomine “el mejor amigo del hombre”. Triste para estos fieles y abnegados compañeros, ver que sus mejores “amigos”, son en este país, sus mayores enemigos, su verdugos, con las manos, el corazón y la conciencia manchadas de sangre inocente.
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________________Santa Cruz de Tenerife, 2 de Octubre de 2009.
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Informe Necropsia.

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En el día de la fecha se recibe cadáver canino de raza podenco canario, macho, con nº de microchip: 982009102344528.
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Inspección general: Presenta un alto grado de caquexia o desnutrición, inferida por las saliencias en protuberancias óseas muy marcadas (columna vertebral y zona costal).
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A la inspección particular se observa como dato relevante las múltiples fracturas expuestas, con pérdida de la continuidad en el tejido de la piel, músculo y hueso, que el cadáver presenta en la zona de cabeza, exponiendo por ello parte de masa encefálica (huesos temporales, frontales, occipitales, maxilar y madíbula) presuntamente causadas por golpes repetidos en dicha zona. Lo mismo sucede a nivel vertebral cervical, observándose fracturas en zona atlanto-oxipital y atlanto-axoidal y desgarros musculares múltiples en dicho sitio.
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Se también advierte la protrusión del globo ocular (se encuentra totalmente fuera de la cavidad orbital).
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Colaboración publicada en:
http://www.ellibrepensador.com/2009/10/06/con-las-manos-el-corazon-y-la-conciencia-manchadas-de-sangre-inocente/

2 comentarios:

leonor dijo...

Hola.
Por desgracia, esta noticia la leí en el blog de tu compañero Julio (fin de maltrato animal) y no puedo más que sentir repugnancia ante esta gentuza y este país que les tolera semejantes comportamientos. ¿Pero qué se puede esperar de un país que trata mejor a un ladrón, asesino o pederasta que a un animal?.
Saludos.

Tiziana (+ que 4 patas) dijo...

Los animales son más simples que el ser humano. No sufren de una personalidad dividida, de la desintegración del ego, que resulta de la tentativa del hombre de adaptarse a los patrones de civilización demasiado elevados para su mecanismo intelectual y psíquico. El animal pueder ser cruel, pero no tiene la maldad del hombre civilizado. La maldad es la venganza del hombre contra la sociedad, por las restricciones que ella impone. Las más desagradables características del hombre son generadas por ese ajuste precario a una civilización complicada. Es el resultado del conflicto entre nuestros instintos y nuestra cultura.” (S. Freud)

Nunca me rodaron tantas lagrimas secas por mis mejillas...